“La tarea docente exige seriedad, preparación científica,
preparación física, emocional y afectiva. Es una tarea que requiere de quien se
compromete con ella, el gusto especial de querer bien, no sólo a los otros sino
al propio proceso que esto implica Es imposible enseñar sin ese coraje de
querer bien, sin la valentía de los que insisten mil veces antes de desistir.
Es imposible enseñar sin la capacidad forjada, inventada, bien cuidada de
amar... Es preciso atreverse en el sentido pleno de la palabra de hablar de
amor sin temor a ser llamado blandengue o meloso, acientífico, o
anticientífico. Es preciso atreverse para decir científicamente y no
blandamente, que estudiamos, aprendemos, enseñamos y conocemos con el cuerpo
entero, con los sentimientos, con las dudas con la pasión y también con la
razón crítica.”
domingo, 10 de diciembre de 2017
jueves, 30 de noviembre de 2017
Defensa de Sócrates
“«Yo, atenienses, os aprecio y os quiero, pero
voy a obedecer a Dios más que a vosotros y, mientras aliente y sea capaz, Jamás,
mientras viva, dejaré de filosofar, de exhortaros a vosotros y de instruir a todo el que
encuentre, diciéndole según mi modo habitual: Querido amigo, eres un ateniense,
un ciudadano de la mayor y más famosa ciudad del mundo por su sabiduría y su
poder, y ¿no te avergüenzas de velar por tu fortuna y por tu constante
incremento, por tu prestigio y tu honor, sin que en cambio te preocupes para
nada por conocer el bien y la verdad ni de hacer que tu alma sea lo mejor
posible? Y si alguno de vosotros lo pone en duda y sostiene que sí se preocupa
de eso, no le dejaré en paz ni seguiré tranquilamente mi camino, sino que le
interrogaré, le examinaré y le refutaré, y si me parece que no tiene areté [virtud] alguna, sino que simplemente la aparenta, le increparé
diciéndole que siente el menor de los respetos por lo más respetable y el
respeto más alto por lo que menos respeto merece. Y esto lo haré con los
jóvenes y los viejos, con todos lo que encuentre, con los de fuera y los de
dentro; pero sobre todo con los hombres de esta ciudad, puesto que son por su
origen los más cercanos a mí. Pues sabed que así me lo ha ordenado Dios, y creo
que en nuestra ciudad no ha habido hasta ahora ningún bien mayor para vosotros
que este servicio que yo rindo a Dios. Pues todos mis manejos se reducen a moverme
por ahí, persuadiendo a jóvenes y viejos de que no se preocupen tanto ni en
primer término por su cuerpo y por su fortuna como por la perfección de su
alma”. PLATON, Apol.,29 D ss.domingo, 19 de noviembre de 2017
viernes, 11 de agosto de 2017
Por qué estudiar filosofía en la actualidad 7a. pte. 4. Conclusiones
4. Conclusiones:
Los filósofos y educadores mexicanos y latinoamericanos
han de dejar los pozos, las burlas, el segundo plano y tomar la responsabilidad
de la mayoría de edad, exhorto de la Ilustración[1] que
ha sido olvidado; despertar de este aturdimiento y reponerse de este marasmo
que les ha acontecido. Necesitan regresar a lo básico, a lo fundamental, pero
ya con las lecciones aprendidas de los excesos del pasado.
Retomar la educación de base filosófica que era la paideia,
participar en la politeia recuperando la integralidad para que empiece a
tener sentido la integridad, dejar de disociarse de sus componentes internos,
dejar de percibirse desde perspectivas ajenas, ya no perderse en las
particularidades de sus compañeras las ciencias, ni tampoco querer dominarlas
como a inferiores como sucediera antaño, sino servirlas con lo que puede dar:
propósito, congruencia, cohesión, finalidad, principio y principios, ética y
belleza, explicación profunda de sus tendencias para ampliar el marco
conceptual de sus decisiones y prevenir así errores de aplicación tan
irracionales como la guerra, la
violencia, la inequidad y la iniquidad.
Aunque la
docencia es un loable camino para la filosofía hacia el cual aspirar, y con
mucho futuro, por estar allí las mentes frescas y nuevas que gobernarán el país
dentro de poco, creo que no debe ser el único camino laboral para el filósofo.
También la investigación filosófica es encomiable y
debido a ella los nuevos retos pueden analizarse con seriedad, pero un reto en
puerta sería sacar de las aulas universitarias las tesis archivadas con las
investigaciones que sean pertinentes y buscar su implementación, y otro rebasar
los monopolios de investigaciones intrascendentes.
Espero el día cuando los pensadores del juicio recto,
de las causas reales, del sentido y la finalidad, de la prudencia (phrónesis),
que son los filósofos, ocupen el Senado a favor del pueblo, aconsejen a la
Suprema Corte de Justicia, tengan voz y voto en el rediseño del sistema
educativo en el país, escriban los artículos editoriales de los principales
diarios, sean los comentaristas frecuentes de los principales medios de difusión,
el equipo consultor que aconseje a los medios qué publicar y cómo, para no
perder el rumbo de la justicia social ni el del bien común en la nación, y ya no
se dejen utilizar para enajenar, sino para concienciar; el día cuando los
filósofos sean embajadores, dignos representantes del país en el extranjero.
Que las letras mexicanas se llenen de filosofía, que
el arte vuelva a la razón, y la razón al arte, y no se tenga que entretener
para subsistir, sino que haya lo suficiente para regresar a la verdadera
creatividad, que no es otra cosa que la poiesis, es decir la poesía, a
la verdadera sxolé es decir a la escuela, al tiempo libre y creativo que
en el griego son la misma palabra.
Si no como gobernante directamente, sí el filósofo
debería ser tomado en cuenta como consejero presidencial o gubernamental, y
crearse puestos para ello en el país, en lugar de tirar la plata en diputados y
senadores que cobran millonadas por dormir; ---creo que el país sería altamente
beneficiado.
Aún en el ámbito de la educación, creo yo que la filosofía debía
introducirse desde la primaria al igual que los idiomas antiguos en que ha sido
escrita a través de las épocas, e ir gradualmente integrándola en el plan de
estudio de las secundarias y preparatorias para que la educación recupere la
sal del sentido y la alegría de aprender encienda la antorcha de la ilustración
que, por la forma como son tratados los maestros,
no estoy tan seguro de que ya haya llegado a nuestro país, al menos no
en el aspecto de la responsabilidad y la mayoría de edad de las que hablaba
Kant, y que ya mencionamos.[2]
Creemos urgente la revaloración de las humanidades
dentro y fuera de la academia, especialmente la filosofía. Un llamado al
cuestionamiento y a la autocrítica de la filosofía actual para asegurarnos que
no se haya convertido ya en un dogma irrevisable e infalible, como ha solido
suceder en diferentes momentos de la historia no solo con la teología sino con
diferentes disciplinas, y una autovaloración sensata del filósofo mexicano que
le ayude a recuperar el filosofar y dejar de ser mero repetidor de autores
europeos o traductor de sus libros.
Es decir: recuperar el “amor a la sabiduría” que fue
como los antiguos definieran la filosofía.
1. BIBLIOGRAFIA
1.
“Filosofía” en Diccionario de la Lengua
Española, Real Academia Española, Madrid, 2017, (Edición del
Tricentenario), http://dle.rae.es/?id=Hw9B3HA
2.
Abbagnano, Nicolás, Historia de la
Filosofía, Volumen I, [Trad.de Juan Estelrich y J. Pérez Ballestar], 4ª.
ed., 5ª reimp., Hora S.A., Barcelona, 1994.
3.
Aristóteles, Metafísica, , 2ª
reimp., Grupo Editorial Éxodo, México, 2013
4.
De Saussure, Ferdinand, Curso de
lingüística general, [Trad. y notas de Amado Alonso], Edic. 17ª., Buenos
Aires, Editorial Losada, S.A. 1945.
5.
Del Río, Eduardo(Rius), ¿Quién diablos
fue Quetzalcóatl?, Editorial Grijalbo, 1987, México.
6.
Detienne, Marcel, “Cap. V, El proceso de la
secularización”, en Los maestros de la verdad en la Grecia arcaica,
México, Sexto Piso, 2004.
7.
Etimologías de Chile. Net, miércoles, 1 de febrero de 2017, http://etimologias.dechile.net/
8.
Kant, Immanuel, Respuesta a la pregunta:
¿Qué es la Ilustración? (1784).
Compilación: Felipe González - País Global, https://geografiaunal.files.wordpress.com/2013/01/kant_ilustracion.pdf.
9.
Kirk, G.S. , Raven J.E., y Schofield M., Los
Filósofos Presocráticos Vol. I, [Trad. Jesús García Hernández], 2ª ed.,
Gredos, Madrid, 1983.
10. Langford, Glenn, Filosofía y Educación, [Trad. Dra. Rufina
Bórquez], Publicaciones Cultural S.A., México, 1976.
11. Moore, T. W., Filosofía de la Educación, [Trad. Francisco Cabrer
Ramos], 2ª. ed., 2ª reimp., México, Trillas, 2009.
12. Ong, Walter, Oralidad y escritura, Tecnologías de la Palabra,
México, Fondo de Cultura Económica, 1987.
13. Padilla,
Miguel Angel, “Los beneficios de la filosofía a la manera clásica”, en Esfinge,
Apuntes para un pensamiento Diferente, Nov. 2015, [s/p], http://www.revistaesfinge.com/filosofia/corrientes-de-pensamiento/item/1320-los-beneficios-de-la-filosofia-a-la-manera-clasica.
14. Ramos, Samuel, Historia de la
filosofía en México, Imprenta Universitaria, México, 1943.
15. Sánchez Villaseñor, José, El
sistema filosófico de Vasconcelos, Polis, México, 1939, p. 11
16. Spinoza, Baruch de, “Apéndice del libro I” en Ética demostrada según el
orden geométrico, [Intro., trad. y notas de Vidal Peña], Ediciones Orbis,
S.A., España, 1980, [s.p]. http://www.unclick.com.ar/libros_sociales2.htm.
17. Vasconcelos, José, Antología de textos sobre educación, Editorial
Trillas, México, 2009, (Biblioteca José Vasconcelos 21).
18. Vasconcelos, José, Obras
completas, Ed. Libreros Mexicanos, México, tomo III., 1958.
jueves, 10 de agosto de 2017
Por qué estudiar filosofía en la actualidad. 6a. pte. 3. Algunas consideraciones presentes
3.
Algunas consideraciones presentes:
Bueno, sabemos que el menosprecio y las burlas no van
a parar, pero ¿querrán salirse del pozo los “Tales de Mileto” de esta época? ¿O
tal vez sea que en la actualidad hay muchos más pozos donde caer? O bien, como
dicen algunos que no es que se haya caído Tales, sino que se metió, pues quería
trasformar el pozo en una especie de telescopio para observar bien las
estrellas desde allí.
¿Será tal vez que el pozo y el telescopio se tornaron más
importantes para Tales que las estrellas y el mirar hacia arriba, y ahora, se
quiere dedicar a ellos?
Todas son posibilidades y aún surge otra, para acabar
con estas tres últimas, pero no con el problema, sino con el “mito” de “Tales
de Mileto” y con todas las demás narrativas, presocráticas diciendo ¿qué no
quedó establecido ya que lo mitológico, poético, estético, ético, metafísico,
mágico y religioso pertenecen al orden de lo que no es “verdad” (alétheia)
y es por eso mismo irrelevante? parece decir Detienne[1]; como
si tales aspectos de la verdad no fueran conductores del sentido, del
principio, del contenido, modo, vigencia y momentos de oportunidad de la
verdad.
¿Qué no redescubrimos con Walter Ong[2]
las maravillas del lenguaje oral? y sin embargo ¿seguiremos ajustándolo al
cinturón de lo escrito, pensando, junto con la “ciencia” de la historiografía,
que es más grande que su madre: la historia? Como si no utilizáramos la
oralidad en cada clase, conferencia, simposio, coloquio, ponencia. O como si
todo lo escrito no existiera en función de una oralidad aún vigente. O como si
el verdadero sentido de la realidad se conservara sólo en lo escrito y no en lo
oral.
Y ahora que De Saussure[3]
con su contundencia nos hizo caer con
todo y filosofía en el pozo del lenguaje, ¿seguiremos subordinando la amplia ciencia
de lo general que es filosofía a las restricciones del detalle filológico midiéndonos
con una metodología que es propia de ese campo y no de la filosofía? ¿Qué
dirían los historiadores si tratáramos de probar sus tesis en una probeta?
La globalización, la tecnología, las redes sociales
apuntan cada vez más hacia el cosmopolitismo. No puede ser significativa y
pertinente al momento actual una filosofía que ni siquiera admite la
universalidad[4]
ni en su origen, ni en su enfoque, sentido, ni razón de ser, menos en su
finalidad, pues la ha fragmentado tanto que ya no sabe cuál de todos los
fragmentos es.
¿Será este contexto de confusión el caldo de cultivo que
propició la elección del caos como origen y la “nada”[5] como esencia
y finalidad?
Y si no admite la universalidad en su origen, ¿cómo
podrá incorporarla con naturalidad en su enfoque? Si no es consistente con lo
que “es”, con su esencia, ¿cómo puede serlo en su consistencia y además pertinente
en su deliberación? ¿Tendrá esperanzas de subsistir y ser relevante a la necesidad
actual de la humanidad habiendo abandonado su identidad? Con muy buenos
argumentos, por cierto, pero fragmentarios y frecuentemente impertinentes a su
sustancia, y confundiendo su esencia con lo particular reduciéndose así una sola
de sus ramas: la lógica, desde donde intenta ahora interpretar toda realidad.
[1] Detienne,
Marcel, “Cap. V, El proceso de la secularización”, en Los maestros de la
verdad en la Grecia arcaica, México, Sexto Piso, 2004, pp. 137-163.
[2] Ong,
Walter, Oralidad y escritura, Tecnologías de la Palabra, México, Fondo
de Cultura Económica, 1987.
[3] De
Saussure, Ferdinand, Curso de lingüística general, [Trad. y notas de
Amado Alonso], Edic. 17ª., Buenos Aires, Editorial Losada, S.A. 1945.
[4] Que
implica generalidad, integralidad, integridad, compleción,
plenitud.
[5] Nihilismo
martes, 8 de agosto de 2017
¿Es realmente un problema la devaluación actual de la filosofía? Por qué estudiar filosofía en la actualidad 5a pte. 2.
2. ¿Es realmente un problema la devaluación
actual de la filosofía?
El hecho de que en nuestra época predominen lo
automático y lo externo, tiende a restarle importancia a disciplinas profundas,
como la filosofía. que estudia las raíces de los saberes, tendencias y
conexiones del pensamiento.
Dichas influencias externas también inciden en el
ánimo de los mismos filósofos, ya que como no hay la valoración adecuada de su
disciplina, en la misma escala se tasa económicamente la remuneración de ellos,
y por lo mismo, éstos tienden o a adaptarse al sistema para poder suplir sus
necesidades básicas, o al menos a dejar lo crítico de su oficio a un lado para
no perder aceptación o prestigio, convirtiéndose en meros repetidores de lo ya
pensado en otras latitudes, evadiendo, condenando y/o descalificando la
sabiduría práctica (phronesis), la práctica coherente con lo pensado y
concluido, (praxis) y la coherencia de la interioridad con la
exterioridad (parresía), que pudiera poner en riesgo o incomodar su status
quo.
Privan así al pueblo del beneficio que la contundencia del filósofo traería
en forma de cambios sustanciales a la sociedad en que vivimos, como lo vimos
con Quetzalcóatl, Netzahualcóyotl, Vasconcelos y los griegos.
Esta dinámica deja
un vacío que acarrea consecuencias de desequilibrio colectivo de manera que las
más populares reflexiones filosóficas las tienen que hacer otras disciplinas
como la lingüística, la historiografía, la psicología, etc., y por lo mismo
dejan la marca de sus limitantes particularidades respectivas en la percepción
filosófica moderna cayendo en exageraciones como el decidir encerrar el
universo[1]
filosófico en una glosa o una pulsación nerviosa, el literalismo[2], el
historicismo, el fanatismo o fundamentalismo no sólo religiosos, el echarle la
culpa de todos los excesos del comportamiento humano a las glándulas; y desde allí
concluir que ya no hay finalidad, principio ni sentido en lo que existe por el
sólo hecho de que se ha descubierto una razón egoísta
en la base de la cosmovisión civilizatoria de occidente.[3]
Pero ¿será sensato concluir que
porque las cosas no existen para el ser humano como se pensó por siglos, han,
por esa razón, perdido todo propósito, sentido y finalidad?
Como es la filosofía una ciencia libre según
Aristóteles[4],
que no podemos controlar ni ajustar ni utilizar para suplir nuestras
necesidades físicas elementales, tendemos a descartarla. Pero ese “saber por el
solo gusto de saber”[5], cuando
se le atiende, genera cambios sustanciales que siguen marcando las pautas de
las épocas.
En la actualidad, en la que la valoración del ser
humano ha sido reducida a lo que produce, a lo que tiene, o a lo que hace, al
dejarse menospreciar por los regímenes que lo han despersonalizado, convertido
en máquina, automatizado y reducido aún a mero desperdicio cuando ya no funciona,
es cuando la filosofía debiera visualizarse como una de las más necesarias
disciplinas, antes que todas las universidades opten por convertirse en
“universidades tecnológicas” y se extinga esta veta de oro, o quede sepultada
irremediablemente.
Además, hay asuntos inquietantes que son las opiniones
burlescas y limitantes impuestas por otras disciplinas acerca de la filosofía,
que, como la esclava Tracia a Tales de Mileto, siguen viéndola como algo menospreciable.
Cito:
“Cómo, oh Teodoro, se dice que una aguda y
graciosa esclava tracia se burló de Tales, porque, mientras observaba las
estrellas y miraba hacia arriba se cayó en un pozo; ávido por observar las
cosas del cielo, le pasaban desapercibidas las que estaban detrás de él y
delante de sus pies”.[6]
Desde el campo de la educación algunos académicos
opinan lo siguiente:
·
“La filosofía, como tal es un parásito de
la teoría”[7]
·
“La tarea del filósofo es terapéutica; no
consiste en resolver los problemas, sino en demostrar que lo que se había
tomado como problema de ninguna manera lo es. […] Por tanto, el filósofo puede
encontrar ocupación al tratar estos problemas tradicionalmente como filosóficos
[…] la filosofía continuaría existiendo, pero sólo devorando su capital de
errores pasados; no tendría nada positivo que contribuir […] la filosofía, en
su calidad de disciplina secundaria, se interesa no en el objeto de
conocimiento de las disciplinas de primer orden, sino en el medio por el que se conducen; esto es, en el discurso que les es peculiar”.[8]
·
Dice Nicolás Abbagnano en el prefacio a la
1ª. edición italiana de su libro Historia de la Filosofía:[9]
“Todavía subsiste hoy el prejuicio de que la filosofía se afana en torno a
problemas que no tienen la más mínima relación con la existencia humana, y de
que se mantiene encerrada en una esfera lejana e inaccesible a la que no llegan
las aspiraciones ni las necesidades de los hombres”.[10]
“Y junto a este prejuicio está el otro de
que la historia de la filosofía es un panorama desconcertante de opiniones que
se amontonan y se contraponen, privadas de un hilo conductor que sirva de
orientación para los problemas de la vida”.[11]
[1]
En
referencia a los constituyentes básicos de la filosofía: metáfísica, ética,
estética, epistemología, lógica.
[2] Todos los “ismos” aquí mencionados representan exageraciones.
[3] Spinoza,
Baruch de, “Apéndice del libro I” en Ética demostrada según el orden
geométrico, [Intro., trad. y notas de Vidal Peña], Ediciones Orbis, S.A.,
España, 1980, [s.p]. http://www.unclick.com.ar/libros_sociales2.htm.
[4]
Op. Cit., Aristóteles, p.29.
[5] la
etimología de la palabra filosofía viene de la palabra griega philos=amor,
que a su vez podría provenir de la indoeuropea bhlili=armonía, amor y shophos
griego de una raíz egipcia que significa aprender. Parafraseado de “Filosofía”
en Etimologías de Chile. Net, miércoles, 1 de
febrero de 2017, http://etimologias.dechile.net/?filosofi.a
[6] “72 Platón,
Teeteto 174 A”. en Ibid. p.91.
[7] Moore, T.
W., Filosofía de la Educación, [Trad. Francisco Cabrera Ramos], 2ª. ed.,
2ª reimp., México, Trillas, 2009, p.16.
[8] Langford,
Glenn, Filosofía y Educación, [Trad. Dra. Rufina Bórquez], Publicaciones
Cultural S.A., México, 1976, pp. 19-21.
[9] “Prefacio
a la primera edición italiana” en Abbagnano, Nicolás, Historia de la
Filosofía, Volumen I, [Trad.de Juan Estelrich y J. Pérez Ballestar], 4ª.
ed., 5ª reimp., Hora S.A., Barcelona, 1994. P. 5
[11]
Idem.
viernes, 4 de agosto de 2017
Por qué estudiar filosofía en la actualidad 4a pte. 1.¿Qué es la Filosofía?
1.
¿Qué es la
filosofía?
El concepto de filosofía se atribuye a
Pitágoras, que instruía sobre el orden, las proporciones, la naturaleza y el
universo en sus diferentes planos. Hablaba de la música de las esferas, y de
las matemáticas como forma de expresión de ese orden. Cuando alguien le decía
que era un sabio, este gran hombre contestaba: «No, yo no soy un sabio,
un sofos; yo soy un filo-sofos, un amante de la
sabiduría». Nos recuerda un poco lo que decía Sócrates, cuando afirmaba que era
poco lo que sabía, y que probablemente por eso reconocía tantas cosas que
ignoraba, que era precisamente lo que le permitía aprender.[1]
Aristóteles en su Metafísica,
refiriéndose a ella, la llama:
“[…] la ciencia teórica de los primeros
principios y de las primeras causas, porque una de las causas es el bien, la
razón final […] es la única entre todas las ciencias que puede llevar el nombre
de libre. Sólo ella efectivamente depende de sí misma […] Todas las demás
ciencias tienen, es cierto, más relación con nuestras necesidades que la filosofía,
pero ninguna la supera.” [2]
Dice la Real Academia Española acerca de la filosofía:
“Conjunto de saberes que busca establecer,
de manera racional, los principios más generales que organizan y orientan el
conocimiento de la realidad, así como el sentido del obrar humano […] el
conocimiento profundo en ciencias, letras o artes.”
[3]
Valiéndome de una metáfora, diré que la filosofía: es
como el cimiento del edificio del conocimiento y de la inteligencia. Aunque no
se ve, el edificio entero depende de él. Si queremos ignorar dicho cimiento,
sencillamente se va a caer el edificio. Si está hecho a la ligera y sin las
especificaciones convenientes para aguantar el peso que pensamos ponerle
arriba, se cuarteará y derrumbará.
Aunque la filosofía no tenga que ver directamente con
la satisfacción de nuestras necesidades inmediatas, sí lo tiene con las
necesidades fundamentales del ser humano: como darle una idea del sentido de su
existencia y orientarlo en cuanto al conocimiento de la realidad, mostrarle las
causas y principios subyacentes a las actividades y pensamientos cotidianos;
como dice Aristóteles: “…sabios, porque saben las causas de lo que se hace…” [4]
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